Luego de un largo receso dentro de este mundo, debido al castigo divino de los parciales...

...vuelve el blogger más sexy de todos (?). Esta entrada va a ser diferente a las anteriores, será sobre un hecho real que me tocó vivir en carne propia a mi y a dos de mis amigos.
Era el día miércoles de esta semana cuando nos dispusimos a ir al cine, más precisamente al Showcase de Quilmes, a ver inocentemente al Superagente 86. Compramos las entradas...

...entramos a la sala, nos sentamos, todo parecía normal. Me dije a mi mismo: "Oh mandaré un mensaje desde mi celular antes de que empiece la película". Mientras escribía el mensaje y escuchaba las risitas constantes de Spano (uno de mis amigos), sentí una voz fuerte, algo descontrolada. Me doy vuelta y veo a un tipo de unos cuarenta años, como apoyado a un paravalanchas imaginario, al grito de: "Charlyyyy, apaga el celular". Yo lo miró con una mirada de: "A mí?" y le digo: "Sisi después lo apago". Obviamente acto seguido fueron incontrolables
las risitas de los tres comandadas por Spano y arengadas por Fede (mi otro amigo), yo me reía, pero con desconfianza. Habrá pasado un minuto que entre risa y risa siento que un objeto contundente se posa sobre mi espalda y una voz grave me dice textualmente: "Tu telefonito me está rompiendo las pelotas, sino lo apagás te lo voy a meter por el orto"

Completamente sorprendidos, lo que atinó a decir Fede M. mmm no es demasiado obvio así, mejor F. Monassi es: "Por favor, tranquilizate, dejanos en paz", mientras le mostraba que su celular estaba apagado.

Yo lo miraba y no lo podía creer...

Se sentía un clima tenso en la sala, podía escucharse un "jijiji" de Spano que no paraba de reirse...

Cuando el tipo volvía a su lugar (dos filas atrás nuestro) miré buscando el concenso de la gente, pero no lo encontré, todos miraban al frente, con una mirada perdida y ajustaban sus piernas para cerrar cualquier orificio que le permitiese al bárbaro guardar cualquier otro artefecto electrónico de su desagrado. Posteriormente se vivieron momentos de suma tensión, ya que me llega un mensaje y el celular no estaba en SILENCIO!...

Fede se acercó a mi oído y en un suspiro me dijo: "Apaga ese celular por el amor de Pablito Lescano". La tensión era insoportable...

Atiné a tapar la bocina del celular con mi dedo pulgar, ya que abrir el celular en ese momento hubiese representado la última vez que respiraba sin ayuda de una máquina. Lo malo de mi celular es que cada 3 minutos más o menos vuelve a replicar, con lo cual estuve momificado gran parte de la película sin poder hacer demasiados ademanes, al mismo tiempo que Spano me decía: "Vos no te rías" (Simulando el accionar del tipo) a lo que yo le contestaba: "Gracias por estar cavando mi propia tumba".
Transcurridos unos 30 minutos lo heroico nació en mi. Rotando mi cuerpo unos 30 grados hacia mi izquierda y tapando con el asiento, abrí la tapa del celular, miré el mensaje y bajé el volumen, todo eso sólo a costa que Fede humedeciera parcialmente sus pantalones.
Terminó la película y todos se retiraron en paz, claramente lo siguiente fue hacer toda clase de conjeturas sobre el accionar del tipo, tales como: que no se le paraba, que en el laburo lo boludean, que la madre (estaba en el cine con una mujer mayor, que supuse su madre) vivía con él y lo cagaba a sopapos, etc.
Cuestión que se hicieron todas clase de chistes que continuaron en el auto manejado por Fede...

Mientras estabamos en el auto pensabamos lo lindo que sería cruzarlo con el auto y él caminando por la calle...

Hasta que de pronto Spano grita: "Ahí estáaaaa!!!" señalando a la esquina de una calle. No lo podíamos creer...

Ahí estaba él, el bárbaro, con toda su familia, hablando con un tipo que estaba en frente...

No podíamos parar de reirnos como colegialas que les gusta un chico, constantemente diciendo: "Qué le decimos?, qué le decimos?" Hasta que en un acto de nobleza justo después de pasar por al lado, Spano saca su cabeza por fuera de la ventanilla y le grita: "Apagué el celular, Peladitoooo!", al mismo tiempo que Fede, arriesgando nuestras vidas ¬¬ se daba vuelta y extendía su dedo cordial o dedo medio. El tipo no lo podía creer, lo habíamos humillado delante de su familia, delante de sus amigos, delante de extraños. Se paró en medio de la calle, sin entender nada mientras miraba el auto de Fede y pude divisar también que anotaba su patente, cosa que todavía no le avisé a Fede.
Muchos pensarán por qué no le dijeron nada antes?, bueno gracias al aporte de la tecnología simulamos como hubiese sido la pelea.

Claramente el gigante es el tipo.
Así termina la historia, donde David venció a Goliat, en esta historia en forma burocrática, pero en fin lo venció.
No olviden apagar sus celulares antes de entrar al cine, porque si se encuentran con un tipo como este, van a tener que esperar hasta la digestión para poder recuperarlo.